No faltarán quienes interpreten la corrección en las cotizaciones bursátiles del lunes como un escarmiento a la exhibición que hizo semanas antes Donald Trump del nivel récord alcanzado por las mismas como principal exponente de su primer año en la Casa Blanca. El sentimiento de los mercados se habría manifestado con modales no menos exagerados, advirtiendo de que los fundamentos económicos de la proclamación de esa victoria no son tan sólidos. Al menos no tanto como para continuar desafiando algunas leyes de la gravedad financiera, como las implícitas hasta el viernes en algunos múltiplos y criterios de valoración.