Tras la Gran Recesión de 2008-2013, tanto la Reserva Federal como el BCE han hecho todo lo posible para poder salvar a sus países de una quiebra. Para conseguirlo, no han imprimido dinero físico, ya que tienen, como objetivo primordial, mantener la inflación baja. Lo que si han hecho es emitir dinero electrónico, para poder comprar en el mercado buena parte del exceso de deuda pública y privada, añadiendo liquidez a los mercados. O, lo que es lo mismo, reduciendo los tipos de interés a corto plazo y aumentando la oferta monetaria.

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