La deuda de los consumidores aumenta con rapidez. En países como Estados Unidos rebasó ya el nivel previo a la Gran Recesión mientras en China escala a un ritmo de vértigo. Esta tendencia preocupa al Fondo Monetario Internacional. La tendencia, advierte, puede ser “peligrosa” a medio plazo porque eleva la inestabilidad financiera y las probabilidades de que se desencadene una nueva crisis bancaria. Por eso emplaza a las autoridades a adoptar medidas para mitigar los riesgos.