España recibe mucha más inversión exterior de la que envía fuera de sus fronteras. Esta no es ninguna novedad, y en los últimos años la economía se las ha apañado para reducir ese desajuste: la posición de inversión internacional neta (PII) ha pasado del 94% del PIB en el que estaba en 2009 al 81% del año pasado. Pese a esta mejora, el Fondo Monetario Internacional (FMI) alerta de los riesgos que este desequilibrio conlleva para la economía española.