La grave crisis que golpea Venezuela tiene que ver en buena medida con una tendencia hiperinflacionista que, año tras año, multiplica los precios de decenas de productos básicos y que, por el momento, no tiene vuelta atrás. Las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para 2018 publicadas este martes estiman que al cierre del año la inflación alcanzará el 2.068%, un nuevo récord después de la proyección del 720% para 2017, y que en 2022 esa tasa podría rozar el 4.700%.