Como relata el ministro Luis Guindos en su libro España amenazada, el 15 de febrero de 2012 la jefa de la misión del FMI que visitaba España para examinar a la banca le solicitó un encuentro con urgencia. Aquella misma tarde, la jefa de la misión, la economista turca Celya Pazarbasioglu, trasladó a Guindos la gravedad del agujero de Bankia. “En aquel momento es verdad que solo teníamos la información que emanaba del Banco de España”, sostiene Guindos. Ambos acuerdan que se haga una mención indirecta en el adelanto de este informe publicado el 25 de abril de 2012. A partir de ahí, los hechos se sucedieron en cascada y acabaron con la destitución de Rodrigo Rato, la petición de un rescate y la inyección de 22.000 millones en Bankia. En definitiva, Guindos usó la evaluación del Fondo como una palanca para afrontar de frente los problemas de solvencia de la banca.