In 2011, los republicanos de la Cámara de Representantes, liderados por Paul Ryan, emitieron un informe lleno de funestas advertencias sobre los peligros de los desequilibrios presupuestarios. “Estados Unidos está bajo una carga de deuda aplastante”, declaraba, y advertía sobre una inminente crisis fiscal que podría en breve “trastornar” la economía. Citando los horrores de los grandes déficit, los republicanos se negaron a subir el techo de endeudamiento federal, y amenazaron con provocar una tormenta financiera, chantajeando de hecho al presidente Barack Obama para obligarle a recortar el gasto en programas nacionales.