Las alarmas sobre el Popular se dispararon el viernes 2 de junio. Al día siguiente, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), por orden de la Junta Única de Resolución (JUR), un organismo europeo, inició un estrecho seguimiento de la liquidez y viabilidad del Popular. Sin embargo, no pudo evitar que cuatro días después, el martes 6, estallara una crisis sorprendente por una abrupta falta de liquidez y se precipitara un final de urgencia. Fuentes del FROB justificaron esta situación “porque se esperó hasta el final a que llegara una solución privada”.