La factura en prestaciones y subsidios fue una de las que más creció durante la crisis. Pasó de 15.300 millones a superar holgadamente los 32.000 millones en 2010. Y a partir de 2013 comenzó a menguar. Al principio se debía a la conjunción de la duración de la crisis y los recortes. El seguro de desempleo está diseñado para que mengüe la cantidad que recibe el parado cuanto más tiempo pasa sin trabajo y en muchos caso puede llegar a agotarse. Y en 2012 y 2013 los recortes presupuestarios trajeron requisitos más duros de acceso a los subsidios y recortaron la cuantía de las prestaciones.