El Gobierno ha apelado a la marca España y al daño que se le está causando a la industria turística nacional y ha hecho un llamamiento a la dirección y los sindicatos de Ryanair para que encuentren una solución negociada que permita poner fin a los paros convocados por los tripulantes de cabina para el 25 y 26 de julio, que han supuesto la cancelación de 400 vuelos en España y afectado a 75.000 pasajeros.