Desde las elecciones catalanas, Gobierno y Ciudadanos se han enzarzado en una escalada dialéctica a la caza del voto de centro derecha. En septiembre había un pacto casi cerrado para los Presupuestos de 2018 con medidas por valor de unos 8.000 millones. Pero desde entonces las relaciones se han enfriado. Ahora no está tan claro ese respaldo. “No es un cheque en blanco”, declaró Rivera hace apenas unos días. Sin embargo, a la vista de la ejecución de los Presupuestos de 2017, el cheque ha quedado unas tres cuartas partes en blanco: de los 4.100 millones que dijo Rivera, solo 2.500 millones eran nuevos. Y de ellos solo unos 750 millones se habrían desembolsado. Ciudadanos garantizó así la gobernabilidad. Pero desde septiembre todos sus esfuerzos se han concentrado en Cataluña, y eso ha impedido que la formación fiscalice como debiera el cumplimiento de los acuerdos. El Gobierno incluso ha dejado varias partidas a cero.