España es uno de los países de la Unión Europea que menos recauda por los impuestos medioambientales, que gravan la producción de energía, la contaminación y los hidrocarburos. Ingresa una cantidad equivalente al 1,86% del PIB por los tributos verdes frente al 2,5% de la media comunitaria, según los últimos datos publicados por Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea, correspondientes a 2014.