La prolongada sequía durante el invierno y las bajas temperaturas de finales de abril han afectado seriamente a los campos de uva y cereal. El viñedo en las denominaciones de origen Ribera del Duero, Cigales, Rueda, Toro, Bierzo y Rioja, y las superficies cerealistas del centro, especialmente, de la zona del Duero, han sido los sectores más duramente afectados. Agroseguro, la entidad que agrupa a las aseguradoras agrarias, estima que la superficie afectada alcanza 520.000 hectáreas de cereal y 30.000 de viñedos, aunque en sus cifras solo incluye los campos asegurados. Teniendo en cuenta la superficie sembrada, la afectada podría ser el doble.