La pandemia invade todos los ámbitos de la esfera pública y privada y la inversión no queda al margen. En un entorno marcado por la desaceleración económica y la caída de los niveles de confianza, obtener rentabilidades se ha convertido en una tarea cada día más complicada. Una muestra de esta dificultad es que uno de los objetivos prioritarios pasa ahora por preservar capital. Esa es una de las conclusiones que se desprende de un estudio realizado por Schroders a 650 inversores institucionales de todo el mundo que representan en conjunto 25,9 billones de dólares en activos.