El mal trago de la industria del cava

Hace dos meses, la industria del cava se conjuraba para alejar uno de sus fantasmas: el boicot que se derivó del debate del Estatuto catalán, del que nunca se ha recuperado. En la presentación de los resultados de 2016, el presidente del Consejo Regulador del Cava, Pere Bonet, restaba importancia a la caída en las ventas internas, de 700.000 botellas (el 0,8% menos) y auguraba mejores resultados por la recuperación económica. Hace dos semanas, sin embargo, Codorníu anunciaba que dejará de fabricar para terceros, lo que implicará el despido de 93 trabajadores, la mitad en sus cavas. Freixenet aún trabaja en cómo abordar su futuro tras el cisma familiar. Con las dos empresas líderes tocadas, la industria del cava pasa por un mal trago.

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