El té es la rara excepción dentro de las materias primas agrícolas del planeta. Al contrario que su gran rival, el café, la mayoría de la producción aún se comercializa a través de subastas. «El mercado del té es muy diferente del del café o del cacao», considera Monika Beutgen, secretaria general de Tea & Herbal Infusions Europe, una de las patronales del sector. «Las dos principales diferencias son, por un lado, la estructura del mercado y, por otro, el carácter del producto».