En un año en el que, en un momento dado, un tercio de la humanidad estuvo encerrado en casa, que ciertas categorías de activos cotizaran en negativo es poco más que una nota a pie de página. Pero una nota que da la vuelta a gran parte de los mantras aprendidos por los estudiantes de economía a lo largo de décadas: los bienes cuestan dinero y es preferible tener 100 euros en la mano que la promesa de tener 100 euros dentro de un año.