El negocio del esquí se derrite

Más allá de la ola de frío de esta semana, el recurso efímero de la nieve está causando graves problemas a las estaciones deportivas que viven de él. Esta Navidad, la pirenaica de Baqueira-Beret tuvo que cargar camiones y helicópteros con nieve de cotas altas para conectar los telesillas de sus pistas a menor altura. Al menos, esta semana tenía en funcionamiento 106 de sus 150 kilómetros de pistas. Peor suerte corren las siete estaciones de la cordillera Cantábrica (desde San Isidro a Alto Campoo) o la única del sistema Ibérico (Valdezcaray en La Rioja) secas de polvo blanco, igual que la mitad de las ubicadas en el Sistema Central.

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