A Li Shufu (Taizhou, 1963) le gusta dar sorpresas. De esas que dejan con la boca abierta. La última, a finales del mes pasado, sacudió al sector de la automoción: durante un año, Li diseñó una compleja estrategia de inversión para sortear el veto inicial y convertirse en el mayor accionista del grupo alemán Daimler, matriz de Mercedes-Benz. Los 9.000 millones de dólares que le ha costado hacerse con el 9,69% de la empresa suponen más la mitad de la fortuna que le atribuyen Forbes (17.100 millones) o NetWorth (15.850 millones), pero este milmillonario al que le gusta pasar desapercibido en el resto de los ámbitos de su vida nunca ha escatimado recursos para hacer realidad sus sueños.