Una combinación de políticas europeas —motivadas por una mayor conciencia medioambiental— y razones de mercado —el coste de las renovables sigue cayendo— han hecho que la UE haya construido una estructura legislativa encaminada a sacar el carbón del mix energético. La Agencia Internacional de la Energía, en su último informe sobre el carbón, pronosticaba que su consumo para electricidad se reducirá un 4,1% cada año en la UE de aquí a 2021.

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