No es que los responsables empresariales no adviertan los riesgos que se derivan de la creciente incertidumbre geopolítica, el auge del proteccionismo o el impacto de la automatización en el mercado de trabajo, las principales amenazas a su juicio en el actual escenario. Pero lo cierto es que es difícil no ser optimista en un momento de crecimiento generalizado en las principales economías, ahora que el precio de las materias primas se ha estabilizado, con las Bolsas en niveles no vistos en años, en máximos históricos incluso en el caso de los mercados estadounidenses y lejos de los peores temores políticos que se entreveían en 2017.

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