Lograr los ambiciosos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) —que incluyen acabar con la pobreza, mejorar la salud mundial, garantizar la educación universal y mitigar el cambio climático— para el año 2030 va a costar mucho dinero. Mucho más de lo que los gobiernos pueden poner. Y esa brecha no se puede cerrar con la ayuda oficial al desarrollo, que es de 132.000 millones de dólares al año. Así que el sector privado y unos mercados financieros que se pongan al día, serán esenciales.