¿Y cómo se puede explicar esto? La economía ha experimentado una ganancia de competitividad brutal. Se produce lo mismo con 1,9 millones de trabajadores menos. En parte, eso se explica por la distinta composición de la economía. Se ha barrido un sector como la construcción que antes de la crisis remuneraba bien y era muy intensivo en mano de obra. Y este se ha reemplazado fundamentalmente por dos patas muy distintas: por una parte, el turismo y la hostelería, que precisa de muchos trabajadores pero que retribuye mucho menos de lo que lo hacía la construcción. Y por otro, el sector exportador y los servicios profesionales, que son mucho más productivos y, por tanto, tiran bastante menos del factor trabajo.