El problema es algo que no es exclusivo y el patrón se repite a lo largo y ancho del mundo. Las zonas rurales van perdiendo población a favor de las ciudades a medida que sus habitantes más jóvenes buscan nuevas oportunidades laborales o educativas. Según los últimos datos disponibles del Banco Mundial, un 55,7% de la humanidad vive en un entorno urbano, cuando en el año 2000 lo hacía el 46,6%. La consecuencia más directa es el abandono del medio rural.