El caos que sufrió el aeropuerto de Barcelona el año pasado por la crisis de Vueling, que provocó que más de 8.000 pasajeros sufrieran retrasos o cancelaciones, pasó factura a la aerolínea. Su presidente, Javier Sánchez Prieto (Madrid, 1969), asegura que la compañía ha invertido 15 millones de euros para que Vueling pueda responder a cualquier incidente.