El duelo en Fráncfort entre las palomas (los partidarios de los estímulos monetarios) y los halcones(los más ortodoxos) ha subido unos grados desde que ayer el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, hablase más abiertamente de su intención de presidir el Banco Central Europeo (BCE) a finales del año próximo. En una entrevista publicada este sábado por el grupo editorial Funke y el diario francés Ouest-France deslizó esa posibilidad y la acompañó de un mensaje: el fin del programa de compra de activos (quantitative easing, QE) debería estar muy cerca. “Creo que cada miembro del Consejo de Gobierno debería querer contribuir a la política monetaria con un papel diferente”, aseguró el también miembro del consejo directivo del BCE en una crítica abierta a la decisión de Draghi de mantener los tipos de interés en mínimos históricos en la Eurozona.