Una habitación de hotel vacía genera muchos costes. Hay que seguir pagando el personal, los impuestos y el mantenimiento. Así que los hoteleros prefieren vender las plazas más baratas antes que tenerlas vacías. El sector es uno de los más avanzados a la hora de jugar con la oferta y la demanda y variar sus tarifas. Y en Cataluña, los empresarios optaron por rebajar precios ante la bajada de reservas a partir del referéndum del 1 de octubre. Las pernoctaciones bajaron con fuerza en la recta final del año y su rentabilidad se ha visto resentida: cayó en 2,84% en octubre, el 1,69% en noviembre y el 10,06% en diciembre. La media española fue positiva todo el año.