La industria de la automoción se aferró a la puesta en marcha del nuevo Plan Renove (sustitución de un vehículo antiguo por otro más limpio y seguro) para que la caída de las ventas de coches no fuera tan drástica este año, en donde el sector prevé un descenso acumulado del 35%. Sin embargo, la crisis generada por el Covid-19 ha provocado que las matriculaciones de vehículos registren su peor dato en 20 años. Hasta la fecha, la cifra de ventas más baja se había dado en septiembre de 2012 -con el Gobierno pidiendo un rescate a Bruselas para salvar el sector financiero-, con 35.000 coches comercializados. Pero el motor tocó fondo en abril de este ejercicio con tan solo 823 coches vendidos a particulares (4.163 unidades en total), tras el cierre de concesionarios y plantas de producción por el estado de alarma.