
El 40% de centros de datos de EEUU se concentra en área de tornados y el 25% de granizo. La proliferación de las infraestructuras que soportan la IA lleva al sector a estimar que el negocio se duplicará, hasta los 24.000 millones de dólares en primas, antes de 2030.
La IA puede parecer un ente etéreo e inmaterial, que reside en otro espacio abstracto, la nube. La realidad es que para que los asistentes virtuales de OpenAI (ChatGPT), Anthropic (Claude) o cualquiera de sus competidores ofrezcan en milisegundos respuesta a las demandas de millones de personas y empresas alrededor del planeta en sus ordenadores o teléfonos móviles, hacen falta enormes infraestructuras materiales, con un alto consumo de energía, agua y espacio físico: los macrocentros de datos. Sus características y creciente tamaño han empujando su construcción a terrenos aislados, a menudo climatológicamente adversos, con una alta concentración en zonas como el llamado Callejón de los tornados de EEUU, por ejemplo, lo que eleva los riesgos ante lo que es necesario asegurar la realidad material que hay detrás de la IA.
«La construcción de centros de datos está generando una gran demanda de seguros. Los centros de datos que se construyen actualmente para dar soporte a las cargas de trabajo de IA son más grandes y su ingeniería es mucho más compleja que la de las construcciones tradicionales del pasado», explica un reciente informe de la compañía de reaseguramiento global Swiss Re, que detalla que «en Estados Unidos, los amplios terrenos y los requisitos de energía renovable que exigen los nuevos centros de datos están impulsando cada vez más su desarrollo en zonas más expuestas a catástrofes naturales». La aseguradora alerta, de que «alrededor del 40% de la capacidad de centros de datos de EEUU está ubicada en zonas con alta probabilidad de tornados, y más de una cuarta parte en zonas con alto riesgo de acumulación de granizo».
Un estudio de First Street, firma de análisis de riesgos climáticos, apunta a que el 80% de centros de datos globales está sujetos a riesgos climáticos extremos como vientos huracanados, inundaciones e incendios forestales.
En el caso de EEUU, esa necesidad de grandes espacios, acceso a energía e infraestructuras ha motivado la concentración de centros de datos particularmente en el norte de Virginia, Atlanta (Georgia), Dallas (Texas), Fénix (Arizona) o Chicago (Illinois), según el gigante de la inversión inmobiliaria CBRE. Como consecuencia, cuando un fenómeno climatológico extremo azota una de estas regiones se disparan las probabilidades de que afecte no a uno sino a múltiples centros.
A partir de ahí, conviene tener en cuenta que cada centro de datos incluye por sí mismo una alta concentración de activos de alto valor, que van desde los microchips a las baterías de litio que almacenan la energía, lo que aumenta la eficiencia de los complejos pero también eleva el riesgo de incendios, daños por fugas de agua de los sistemas de refrigeración o la probabilidad de que un problema en un área acabe afectando al resto. El principal factor de riesgo para la IA, según Uptime Institute, son los cortes de suministro eléctrico, responsables del 45% de los fallos. Seguidas las de ciberseguridad o terrorismo. Para hacer frente a esta cadena de desafíos el sector de seguros tradicional trata de adaptarse mientras nuevas start up del ramo pugnan por hacerse un hueco en el nicho. Aon y Marsh, dos gigantes del sector asegurador estadounidenses, siguen siendo, sin embargo, los principales referentes de este mercado con el desarrollo de pólizas desde la construcción a la explotación de los centros de datos (ver información adjunta). Y el negocio está en plena ebullición.
La construcción de los grandes campos de chips que requiere la IA cuesta a menudo miles de millones y su valor prácticamente se duplica una vez instalados los microprocesadores, lo que está disparando el valor asegurado y los costes de las pólizas. «Se espera que las primas de seguros globales vinculadas a centros de datos aumenten a 24.200 millones de dólares para 2030, frente a los 10.600 millones de dólares actuales», apunta Swiss Re citando estimaciones de Aon, desvelando que el negocio podría más que duplicarse en cuatro años.
Seguros que cubren desde la construcción a la explotación
En paralelo a la carrera por liderar la inteligencia artificial (IA) abierta por las grandes empresas tecnológicas, el sector asegurador vive su propio esprint para tratar de mantener el paso. Un dato puede resultar revelador. En junio de 2025, el gigante estadounidense del reaseguramiento Marsh lanzó Nimbus, el que presentó como primer gran seguro sobre construcción de centros de datos a gran escala con una cobertura de hasta 1.000 millones de dólares. Seis meses después, ampliaba la protección hasta los 2.700 millones incluyendo retrasos en la puesta en marcha o interrupciones de la actividad. La firma, del grupo Marsh McLennan Companies, justificó el incremento por la necesidad de «respaldar el rápido desarrollo de proyectos de infraestructura digital de próxima generación».
No se quedó ahí. A finales de agosto, la afirma lanzó Stratus, un seguro de propiedad de hasta 10.000 millones de dólares, para la cobertura de riesgos durante la explotación de grandes infraestructuras digitales como los centros de datos. «A medida que los grandes proyectos de infraestructura digital pasan de la fase de construcción a la de operación, los riesgos asociados se vuelven mayores y más complejos, impulsados por campus multimillonarios, sistemas de generación de energía propios y tecnologías emergentes utilizadas en unidades de procesamiento y equipos críticos», explicó Joe Macejak, responsable del área de infraestructuras digitales en EEUU.
La estrategia, revela Marsh, es que el seguro de construcción de centros de datos Nimbus se complemente con el de explotación, Stratus, ya se contrate conjunta o separadamente, para cubrir los riesgos desde el inicio del proyecto y durante su vida útil. En el mismo sentido se ha movido Aon, que el pasado julio amplió de 3.500 a 5.000 millones de dólares la capacidad de cobertura de su programa de seguros sobre todo el ciclo de vida de los centros de datos. «La infraestructura digital se ha convertido en una de las clases de activos más importantes y que requieren mayor inversión de capital en la economía global», expuso Joe Peiser, director ejecutivo de riesgo de capital de Aon, argumentando que «a medida que los clientes desarrollan carteras de centros de datos más grandes y complejas, necesitan acceso a una mayor capacidad de seguros». El mercado maneja la expectativa de que el programa acabe duplicando tamaño. Aon ofrece un seguro a todo riesgo sobre la construcción, los retrasos en la puesta en marcha, daños en la propiedad o interrupciones de actividad, pero también aporta una cobertura de 200 millones por responsabilidad civil y amenazas de ciberseguridad, y de 1.000 millones por terrorismo.