La cuenta de lo que ha supuesto la quiebra de las antiguas cajas para el contribuyente sigue siendo un misterio. El proceso está abierto porque el Estado todavía tiene el 65% de Bankia y de BMN (liderada por la antigua Caja Murcia). Hasta que estas entidades no se privaticen, juntas o por separado, y se liquide la Sareb, el banco malo, al que le queda un plazo de 12 años, no se podrá conocer la pérdida del Estado.