Agosto es habitualmente un mes raro en los mercados. Algo más volátil pero sin grandes movimientos de volumen. Más agitado, además, en años en los que en Estados Unidos hay elecciones de mitad de mandato, como este. Lo curioso es que en estos momentos el S&P 500 bordea su máximo histórico. Estados Unidos instiga el nerviosismo comercial pero su Bolsa sigue al alza. Son los emergentes y, en menor medida, Europa los que más lo notan. Los nervios crecen por los problemas de Turquía, donde ya se aconseja el recurso al FMI para evitar una caída sin frenos. Si no es así, puede ser la espoleta que desate la tensión contenida mucho tiempo en los mercados de deuda.