Matthew Taylor (Londres, 1960) se revuelve por igual contra aquellos que pretenden saber el impacto que la automatización tendrá en el empleo como contra los que aseguran que este futuro vendrá marcado ineludiblemente por la tecnología. «Claro que los avances técnicos tendrán gran influencia. Pero, por una parte, desconocemos cuál será y, por otra, podemos moldear este futuro con políticas públicas. Los que hacen esos augurios son o malos científicos o malos políticos», asegura. Quizás fue este rechazo frontal a una visión apocalíptica lo que llevó a la primera ministra británica, Theresa May, a elegir a un rival político -Taylor es laborista y trabajó para el expremier Tony Blair– para que redactara un informe sobre el futuro del trabajo. Invitado por la Fundación Rafael del Pino, este antiguo político y ahora presidente de la Royal Society of Arts aprovechó su visita a Madrid para recibir a EL PAÍS.