Los Presupuestos del Estado de 2018 son un ejercicio de incoherencia fiscal colectivo: preparados y tramitados por el Gobierno de Mariano Rajoy y aprobados finalmente por el de Pedro Sánchez, han contado con el apoyo, antes o después, de una amplísima mayoría de diputados y formaciones políticas. Unos presupuestos cuya ejecución nos conduce de nuevo a un déficit próximo al 3% del PIB. Una insuficiencia fiscal de naturaleza estructural (ya nada tiene que ver la recesión) sin parangón en los países de nuestro entorno.

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