La pandemia del coronavirus ha impactado este año en todos los ámbitos de la vida, también en la declaración de la renta. Los dos meses y medio de actividad bajo cero que impuso el estado de alarma de marzo y el reguero de trabajadores acogidos a expedientes temporales de regulación de empleo (ERTE) tienen consecuencias fiscales que aflorarán en la primavera del año próximo, cuando haya que presentar la declaración correspondiente a 2020.