Aunque sobre ellos pese la sombra de la titulitis, los certificados oficiales de inglés siguen siendo una herramienta útil: para estudiar fuera, para acreditar un determinado nivel ante una oferta de trabajo o, simplemente, como excusa para obligarse a aprender la que se ha convertido en la lengua franca. En España los certificados más utilizados, sobre todo en el ámbito laboral, son los que otorga Cambridge Assessment English, especialmente el First (B2, nivel intermedio) y el Advanced (C1, avanzado). Lo habitual es apuntarse a clases en una academia para sacar el título, pero la gran cantidad de recursos para aprender inglés que proliferan en Internet —y el precio de los cursos preparatorios, que pueden rondar los 300 o 400 euros— han abierto una vía para intentar preparar estos exámenes sin ir a clase.