La campaña de vacunación en los grandes mercados emisores de turistas y la mejora de la situación sanitaria ha despertado el optimismo entre el sector turístico español, hundido en un clima depresivo tras trece meses consecutivos de parálisis, que han acumulado millones de pérdidas en las cuentas de resultados de hoteleras, bares, restaurantes, agencias de viajes y transporte. Si el pasado verano (junio a septiembre incluidos), España tan solo recibió 6,1 millones de viajeros, la previsión para este ejercicio es que la cifra se triplique hasta los 18 millones de turistas. Pese a ello, la llegada de viajeros se quedaría apenas en un 50% de los 37 millones recibidos en el verano de 2019, en un escenario prepandemia.