Factura 700 millones de euros al año, es el líder mundial en el sector del aceite de oliva y posee tres de las diez marcas más vendidas del planeta. Pero esto no ha sido suficiente para salvar a Deoleo de la mayor crisis de su historia: 179 millones de euros en pérdidas en 2016 (especialmente por deterioro de activos y otras medidas fiscales) y una deuda financiera de 533 millones, suficientes como para que la empresa incurra en causa de disolución.