2015 fue un annus horribilispara la lucha contra el cambio climático en España. Además de aumentar en más de un 3% las emisiones de gases efecto invernadero, España incumplió su propio objetivo de energías renovables: se quedó 1,1 puntos por debajo de lo que había estimado el Gobierno. Ambos datos están relacionados: al reducirse el uso de renovables para generar electricidad creció la utilización de fuentes sucias —como el carbón y el gas— y las emisiones de gases de efecto invernadero se dispararon.