En contra de lo que juró Luis de Guindos, el Gobierno suspendió el examen de la deuda pública en 2017. Y tiene delito, porque su teórica magnífica gestión es lo que le catapultó a Fráncfort. Por si fuera poco, el equipo de Mariano Rajoy también falló en el otro examen sobre las cuentas públicas: el del déficit.

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