España perderá dos puestos importantes internacionales

José Manuel Campa deja la presidencia de la EBA en enero y Luis de Guindos cumple su mandato como vicepresidente del BCE a final de mayo.

En los próximos seis meses España perderá dos importantes puestos en los organismos supervisores financieros europeos.

José Manuel Campa, presidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés) dejará su puesto en enero. Y Luis de Guindos, vicepresidente del Banco Central Europeo, termina su mandato a finales de mayo próximo.

Nadie contempla que sus relevos los protagonice alguna personalidad española.

España está actualmente bien representada en los principales organismos financieros europeos o internacionales. Además de Campa y Guindos, Pablo Hernández de Cos (exgobernador del Banco de España) ocupa la dirección del Banco de Pagos Internacionales de Basilea, al tiempo que Fernando Restoy es el director del Instituto de Estabilidad Financiera, dependiente del BIS, y Nadia Calviño, ex vicepresidenta económica del Gobierno, es en la actualidad presidenta del Banco Europeo de Inversiones.

Pero esta situación va a cambiar radicalmente en los próximos meses ya que Campa, cuyo mandato había sido renovado en los primeros meses de este año, anunció de manera inesperada que dejará su puesto, con sede en París, el próximo 31 de enero del próximo año, es decir en apenas dos meses y medio.

Por su parte, Luis de Guindos cumplirá en mayo de 2026 su periodo de ocho años, no renovable, como vicepresidente del BCE.

Guindos, que ha señalado en varias ocasiones que un periodo de ocho años es demasiado prolongado, no ha desvelado cuál será su futura dedicación profesional, aunque tendrá un año para decidirla, ya que el BCE ha ampliado de seis meses a un año el periodo de incompatibilidades para evitar posibles conflictos de interés.

En todo caso parece que el actual vicepresidente del BCE no tiene especial interés en tener responsabilidades en el sistema financiero nacional.

Es prácticamente seguro que la salida de Campa y Guindos de sus puestos de responsabilidad internacional no conlleve su sustitución por compatriotas, ya que el juego de repartos de los puestos internacionales casi obliga a que se establezca un cierto turno rotatorio entre los países miembros.

De hecho, el Ecofin ha abierto el proceso de elección de Guindos y las primeras personas que suenan como posibles nuevos vicepresidentes son ciudadanos finlandeses (el actual gobernador del Banco de Finlandia, Olli Rhen), portugueses (el gobernador del Banco de Portugal, Mario Centeno) o de algún país de este europeo.

Lo mismo ocurre con la sustitución de Campa al frente de la EBA, aunque en este caso si se produjo alguna aproximación a un español que decidió no participar en el proceso de elección para ese puesto.

El hecho de que en estos dos procesos de elección no vaya a estar presente ningún español no implica que el Gobierno español no deba jugar sus cartas con el objetivo de que, cuando se produzcan otras salidas (la de la presidenta del BCE -Christine Lagarde- en octubre de 2027, la del responsable de economía del mismo organismo -Philip Lane- en mayo del mismo año, y la de la alemana Isabel Schanabel, a finales de 2027, son las próximas) puedan optar algunos españoles a ocupar alguno de esos cargos. En los dos primeros, nunca ha estado ningún español.

La dificultad

Todos estos nombramientos exigen, además de una elevada cualificación profesional (hay quienes piensan que no siempre se ha exigido), una negociación política para tratar de mantener los necesarios equilibrios entre los países del norte de Europa y los del sur y el este, y entre países grandes y pequeños dentro de la eurozona.

De lo que se trata es de conseguir apoyos futuros a cambio de apoyos en el presente.

La debilidad política del actual Gobierno y el hecho de que, a más tardar, haya elecciones generales en julio de 2027 con un resultado incierto, puede hacer más difícil que haya un español en el futuro en la comisión ejecutiva del BCE.