El verano, ese tiempo de festivales y supuesta relajación, dejó de alguna manera de serlo en lo financiero hace once años. La crisis tuvo oleadas que no frenó la canícula estival. Solo en los últimos años parecía haber relativa paz merced a la anestesia administrada en forma de abundante liquidez y a la recuperación económica. Toca el tiempo de caminar sin ayuda extra. En EE UU ya se han dado varios pasos. Tiempo para la UE, donde puede ser el último estío de expansión cuantitativa.