Un problema con las vacaciones de los pilotos ha hecho que la aerolínea irlandesa de bajo coste cayese por debajo del 80% de puntualidad. Ante esta tesitura, la compañía ha tomado una decisión drástica: cancelar entre 40 y 50 vuelos diarios de aquí a finales de octubre, en un intento de recuperar la puntualidad perdida. La decisión está pesando sobre la compañía, que hoy pierde más de un 3% en la Bolsa de Londres.