Europa analiza por qué la banca europea vale menos en Bolsa que la estadounidense

Los expertos que asesoran a los eurodiputados apuntan a que el sector se ve limitado por la fragmentación nacional y por la ausencia de un mercado de capitales potente.

¿Por qué los bancos europeos cotizan en Bolsa con descuentos en comparación con las entidades estadounidenses pese a haber alcanzado cotas similares o incluso superiores de rentabilidad y eficiencia? Esta es la duda que han planteado los eurodiputados a los expertos independientes que los asesoran y que han tratado de condensar en un reciente informe en el que desgranan las razones detrás de la menor competitividad relativa del sector bancario en Europa.

Pese a que la banca europea ha logrado mejorar estos últimos años tanto su rentabilidad como su eficiencia en relación con sus competidores en Estados Unidos, las ratios de precio sobre valor contable siguen situándose por debajo, lo que indica que «las perspectivas de crecimiento de los beneficios de los bancos en Europa siguen siendo débiles», concluye el informe, firmado por cuatro expertos del Instituto para la Investigación Financiera de Leibniz (SAFE), en Alemania.

A su juicio, los bancos del Viejo Continente sufren de varias desventajas «estructurales» que les impiden alcanzar mejores valoraciones en el mercado pese a haber logrado notables avances en eficiencia. «A diferencia de sus rivales estadounidenses, las entidades europeas operan en un mercado altamente fragmentado, lo que limita que puedan escalar sus operaciones, generar ingresos con comisiones más altas y atraer inversores», señalan.

Mientras que en Estados Unidos la banca se beneficia de contar con un sector profundo, un mercado de capitales unificado y una actividad de banca de inversión «robusta», en Europa las entidades se ven «constreñidas» por una amalgama de marcos regulatorios nacionales y unos mercados domésticos más pequeños, añade el informe.

Estas desventajas estructurales han impedido a los bancos en Europa alcanzar unas economías de escala suficientes como para ser competitivos a nivel internacional en los segmentos más rentables y con una base de negocio de comisiones más estable, añaden los investigadores, señalando concretamente a actividades como la banca de inversión, «que dependen en gran medida de unos mercados de capitales profundos e integrados, así como de unos modelos de negocio escalables», concluyen.

Recetas

Las recomendaciones de estos expertos para revertir esta situación son claras: son necesarias reformas estructurales, más claridad regulatoria e integración de los mercados en un ámbito europeo para impulsar la rentabilidad del sector bancario a largo plazo y lograr el beneplácito de los inversores. Las autoridades europeas están ahora debatiendo ir más allá en la unión bancaria y estudian un nuevo paquete normativo más ambicioso, conocido como Unión de Ahorros e Inversiones. La intención de los expertos del Parlamento Europeo es influir en este debate.

Extender el «mercado relevante» es una de las prioridades, a juicio de estos expertos. Esto significa que la banca empiece a operar a escala europea y vaya más allá del ámbito nacional, de manera que pueda actuar en un entorno geográfico equiparable en tamaño al estadounidense. El informe apuesta por una regulación que fomente las operaciones transfronterizas en el sector bancario, por una mayor unificación de la supervisión a la banca y por una integración del mercado de capitales «más creíble» que la actual.

La apuesta por un mayor mercado de capitales europeo redundará en un negocio de banca de inversión más competitivo en Europa, según los autores del informe, dado que reduce los costes fijos de financiación para el sector. Esto permitiría no solo rebajar la influencia de los grandes bancos estadounidenses dentro del Viejo Continente, sino que también haría más rentable la actividad de banca de inversión de los grupos bancarios europeos en el extranjero, asegura el documento.

Un tercer factor subrayado por los expertos es que las autoridades europeas deben tratar de aprobar tanto una regulación como una supervisión «inteligentes», destinadas a reforzar a la banca y su competitividad. Se trata de «hacer menos, pero hacerlo mejor», señala el informe, que propone, por ejemplo, aliviar los requerimientos regulatorios y dejar que sea más el mercado el que discipline a las entidades.