FCC parece haber adoptado una estrategia muy diferente ante los dos escándalos que la han sacudido en los últimos días, el de Badalona y el de Barcelona. Si en este último, destapado por EL PAÍS el pasado día 17, la compañía admite algunas irregularidades y ha abierto una investigación interna para aclararlas, en el de Badalona la posición adoptada es de gran beligerancia.