La elevada apuesta por renovar la Fórmula 1 (F1) acaba de poner a John Malone al volante de ese espectacular evento global a dos meses de que vuelvan a rugir los motores en el circuito urbano de Melbourne. Es un deporte único y ese es el filón que quiere explotar el patrón de Liberty Media. El rey del cable quiere modernizar la competición por excelencia del motor. Pero para eso antes deberá poner en orden el caos financiero que domina el negocio por los intereses de los grandes equipos.La transacción es el gran ejemplo de cómo está desapareciendo la línea que separa a los creadores de contenido de las compañías que distribuyen los programas. Comcast dio el pistoletazo de salida con la compra de NBC Universal. Verizon se hizo con AOL y Yahoo. Y ahora AT&T lo intenta con Time Warner. Pero nadie trató hasta ahora de controlar una competición deportiva.