Fracasa la opa de BBVA por Sabadell: solo logra el 25,47% de los derechos de voto

BBVA ha logrado una aceptación del 25,33% del capital de Sabadell (25,47% de los derechos de voto), en la opa hostil lanzada en mayo de 2024, según ha hecho público la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

«La oferta pública ha tenido resultado negativo, al no haber sido alcanzado el límite mínimo fijado por el oferente para la validez de la misma», ha indicado el supervisor, que finalmente ha dado a conocer el resultado de la operación este jueves, frente al calendario fijado inicialmente del 17 de octubre.

Al no lograr el umbral del 30%, el nivel mínimo y que BBVA se fijó para plantearse otros escenarios, la opa decae de manera automática.

Tras la operación fallida, BBVA se ha mostrado confiado respecto al nuevo horizonte que se le abre ahora al banco. Prevé poner el foco en el plan estratégico hasta 2028 que ya hizo público en verano y que no incluía la integración con Sabadell.

Además, BBVA ha anticipado que espera acelerar sus planes de retribución al accionista, que, además de la recompra pendiente y del dividendo que pagará a final de mes, también incluirá un nuevo programa de adquisición de títulos propios por un importe «significativo».

«Quiero agradecer a los accionistas de Banco Sabadell que han mostrado su apoyo al proyecto de unión, a los accionistas de BBVA por su respaldo constante, y al equipo del banco por el gran trabajo realizado a lo largo de todo el proceso. Mirando al futuro, nuestro plan estratégico para el periodo 2025-2028 nos mantendrán a la cabeza de la banca europea en crecimiento y rentabilidad», ha señalado Carlos Torres, presidente de BBVA, tras decaer la operación.

«Hoy, BBVA mira al futuro con confianza y entusiasmo. Contamos con un banco en su mejor momento, un equipo comprometido, y una hoja de ruta clara para seguir creciendo y creando valor para nuestros accionistas, clientes y la sociedad», ha remarcado.

Carlos Torres, presidente de BBVA (izquierda) y Jose Oliu, presidente de Banco Sabadell.
Carlos Torres, presidente de BBVA (izquierda) y Jose Oliu, presidente de Banco Sabadell.JMCadenasEXPANSIÓN

Como anunció en julio, BBVA ha reiterado que espera obtener un beneficio atribuido acumulado en estos cuatro años de aproximadamente 48.000 millones de euros y disponer de 36.000 millones para distribuir entre sus accionistas, de los que 13.000 millones podrían repartirse a corto plazo.

A este respecto, BBVA ha concretado que el 31 de octubre iniciará la recompra de acciones por 1.000 millones que había quedado en suspenso por el lanzamiento de la opa. El 7 de noviembre, además, abonará el dividendo en efectivo ya anunciado de 0,32 euros (1.800 millones en total), el mayor reparto a cuenta de su historia.

A su vez, y como novedad, «dado el importante exceso de capital acumulado sobre el 12%, el consejo de administración de BBVA ha acordado poner en marcha una significativa recompra de acciones adicional tan pronto como reciba la autorización del BCE», ha indicado.

La aceleración de la retribución al accionista y la desaparición de la incertidumbre de la segunda opa, opción que planeaba en el mercado en caso de que BBVA lograra entre el 30% y el 50% del capital, han impulsado la cotización del banco en Wall Street, con subidas de hasta el 9% en los ADR.

Nuevo escenario para los dos bancos

El mercado venía descontando un escenario en el que BBVA alcanzara entre un 30% y un 50% del capital de Sabadell, lo que le hubiera abierto distintas alternativas para hacerse con el control efectivo de la entidad catalana.

La cúpula de BBVA también había mostrado públicamente en las últimas semanas pleno convencimiento respecto a que lograría superar el listón del 50%, cifras contrarias a las que venía manejando Sabadell. Este martes, los datos de aceptación dados a conocer por la entidad catalana ya dejaron entrever las dificultades que habría encontrado BBVA en la opa, en especial -pero no únicamente-, entre el inversor minorista: sólo el 2,8% de los accionistas con títulos depositados en Sabadell y representativos del 1,1% del capital habían aceptado la oferta.

Además, las expectativas respecto a una segunda opa obligatoria en efectivo también habrían marcado la oferta pública ya cerrada.

De los distintos escenarios que había sobre la mesa, el carpetazo a la operación es el más sencillo de ejecutar a corto plazo para BBVA, si bien de cara al medio plazo se mantienen abiertas las incertidumbres que, sobre el papel, la adquisición de Sabadell iba a mitigar: la elevada exposición de BBVA a los mercados emergentes y el aumento del potencial de crecimiento.

Por lo que se refiere a la cúpula ejecutiva del banco, tanto su presidente, Carlos Torres, como el consejero delegado, Onur Genç, han manifestado de manera reiterada en los últimos meses que un resultado negativo en la opa no debía interpretarse como un fracaso que lleve a otro tipo de consideraciones.

Torres y Genç, no obstante, han quedado muy identificados con la apuesta por la operación fallida, de carácter hostil y que ha condicionado la evolución de la entidad durante año y medio. Además, la misma cúpula descartó en 2020 acometer la fusión, que entonces se planteó de manera amistosa y en unos términos financieros que hubieran sido mucho más favorables para BBVA, que finalmente rechazó seguir adelante por discrepancias económicas de cuantía limitada.

En cuanto a Sabadell, su cúpula -el presidente, Josep Oliu, y el consejero delegado, César González Bueno– salen reforzaros de la operación. El reto ahora es que el negocio vuelva al día a día y, con un horizonte más amplio, demostrar que el proyecto de la entidad en solitario es viable o necesita finalmente de alguna operación corporativa.

En el transcurso de la opa, además, Sabadell ha vendido a Santander su filial británica TSB, que en los últimos tiempos venía dando impulso a los beneficios del grupo y siendo fuente de diversificación. A partir de ahora, Sabadell tendrá el perfil de una entidad con un tamaño menor al que tenía y un negocio limitado prácticamente a España.

Desde el punto de vista de la gobernanza, Sabadell también tendrá que afrontar las tensiones surgidas en el interior de su consejo de administración tras la decisión del financiero mexicano David Martínez, consejero y primer accionista individual del banco, de acudir a la oferta de BBVA.