
Durante la Segunda Guerra Mundial, asumió el cargo de socia no gerente del banco y dirigió un equipo de mujeres que mantuvo la entidad en marcha mientras los hombres eran movilizados.
Dejó huEl sector de las finanzas ha sido tradicionalmente un mundo de hombres. Lo era, desde luego, cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, en 1939.
Por aquel entonces, Lombard Odier ya era un banco centenario, toda una institución del sector financiero suizo. Al estallar la guerra, 38 de sus 75 empleados fueron movilizados para garantizar la seguridad del país.
Las 29 mujeres de la plantilla tuvieron que hacerse cargo de toda la actividad de la firma: se encargaron de mantener el negocio en marcha, cerrando acuerdos y asegurando a los clientes que buscaban refugio en Ginebra que sus activos estaban a buen recaudo. Sin la contribución de esas mujeres la entidad no habría sobrevivido a la guerra. Y el papel que jugó Francine Odier al frente de ese grupo de mujeres fue crucial.
Ella ya formaba parte de la cúpula del banco en ese momento. Dos años antes había fallecido su marido, Edmond Odier, que era el bisnieto de Charles Odier (el primer Odier en asociar su nombre el banco en 1830).
Aunque su padre estaba ligado profesionalmente al mundo del derecho, Francine no se había preparado para formar parte de la cúpula directiva de un banco. Sin embargo, el fallecimiento de su marido le puso en una tesitura inesperada: según la legislación suiza, la entidad debía cambiar su nombre si ningún socio llevaba el apellido Odier. Francine dio un paso adelante y fue nombrada socia no gestora del banco con responsabilidad ilimitada. Se mantuvo en el cargo hasta 1947, fecha en la que su hijo, Marcel Odier, pudo reemplazarla. Estuvo, por lo tanto, diez años al frente de la entidad.
Francine abrió camino a otras mujeres en el organigrama de Lombard Odier, aunque los cambios tardaron en llegar. Entre 2001 y 2004, Annie Hentsch, asumió el mismo puesto que Francine para asegurarse de que el apellido Hentsch siguiera presente entre los socios del banco.
Anne-Marie de Weck fue nombrada socia gestora del banco en 2002 tras liderar la división de Banca Privada. Fue la primera mujer en alcanzar un cargo similar en la banca suiza francófona y se mantuvo en el cargo hasta 2016. Otra mujer, Annika Falkengren, se incorporó como socia en 2017 y fue reconocida por Financial News Online como una de las 100 personas más influyentes en el mercado europeo de capital.
A día de hoy, Lombard Odier cuenta con 323.000 millones de francos suizos (340.000 millones de euros) en activos de clientes.
¿Quién es?
Francine Odier
Fecha y lugar de nacimiento: Ginebra, 25/01/1894
Fecha de fallecimiento: 13/05/1984
Trayectoria
En 1937, tuvo que asumir el cargo de socia no gerente de Lombard Odier para que el apellido pudiera mantenerse en el nombre del banco. Su liderazgo fue crucial durante la Segunda Guerra Mundial.
DEJÓ HUELLA POR…
Fue una pionera del mundo de las finanzas, un sector que tradicionalmente ha estado siempre dominado por los hombres. Consiguió que Lombard Odier saliera adelante durante la II Guerra Mundial con una plantilla formada, principalmente, por mujeres; ellas asumieron todas las tareas que hasta ese momento estaban desempeñando los hombres cuando fueron movilizados por la guerra.