
Los directivos de Wall Street cambian el discurso y alientan el optimismo. Los ingresos por comisiones suben ligeramente en el mundo y caen un 7% en Europa en el primer semestre.
Goldman Sachs y Morgan Stanley creen que la tormenta ha escampado para la banca de inversión mundial y que el futuro apunta hacia el optimismo. Citi y Bank of America todavía no cantan victoria, pero su sensación es que lo peor ha pasado. JPMorgan se desmarca: no lo tiene nada claro.
Los máximos directivos de los grandes bancos de Wall Street han cambiado el tono de sus declaraciones en solo unas semanas. En abril, en plena crisis de los aranceles, había pánico a un derrumbe colosal del negocio; ahora, con un Donald Trump más comedido, empiezan a ver brotes verdes y han aprovechado su participación en varias jornadas financieras para trasladar el mensaje al mercado.
El más convencido es el consejero delegado de Morgan Stanley, Ted Pick. «Estoy súper entusiasmado», ha llegado a decir. El ejecutivo reconoce que ha habido curvas y que el arranque del segundo trimestre fue duro, especialmente para las salidas a Bolsa y las fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas en inglés). Todo se paralizó en abril y el principio de mayo.
Pero la actividad ha recuperado el pulso gracias a la tregua arancelaria. Tanto las operaciones corporativas como bursátiles se han reactivado, asegura Pick.
Los mandatos resisten
El presidente de Goldman Sachs, John Waldron, concuerda con el análisis, aunque con un nivel de entusiasmo un escalón por debajo al del CEO de Morgan Stanley. La cartera de mandatos para hacer operaciones corporativas del coloso de Wall Street es «fuerte en todo el mundo» y el horizonte para el negocio es «bastante bueno», pero hay un elemento que nubla el horizonte y es la «volatilidad». Eso hace impredecible el futuro y complica aventurar el cierre de las operaciones, asegura.
Bank of America anticipa para el segundo trimestre los menores ingresos en banca de inversión de los últimos cinco, con una clara caída con respecto al mismo periodo del año pasado. Las ganancias por el negocio de mercados (trading) lo están compensando, con 13 trimestres al alza.
Entre las dos aguas de la actividad, Brian Moynihan, consejero delegado de Bank of America, se muestra cauto. «Veremos dónde acaba todo», señala. La parte positiva es la cartera de mandatos; la negativa, que algunos de ellos se están quedando por el camino.
La prudencia también es el territorio de Citi. Los ingresos en banca de inversión crecerán de forma tímida en el segundo trimestre, con las operaciones bursátiles y la deuda a la baja y el M&A en el campo de la impredictibilidad.
Eso deja a JPMorgan como el más pesimista del grupo de los cinco gigantes mundiales de la banca de inversión. Los aranceles solo han mostrado su impacto más superficial, apunta su consejero delegado, Jamie Dimon. El sentimiento del mercado se ha alterado, pero la marea todavía tiene que llegar a las cifras macroeconómicas, algo que puede haber comenzado en el segundo trimestre.
Negocio a la baja
No es el mejor caldo de cultivo para que las empresas piensen en operaciones ni salgan a Bolsa, así que los resultados de JPMorgan se resentirán también en el segundo trimestre en este campo. El corresponsable de banca de inversión, Troy Rohrbaugh, prevé una caída en torno al 5% en los ingresos por comisiones en el periodo.
Eso no le ha impedido liderar un trimestre más el ránking mundial de banca de inversión. Dealogic ya tiene los resultados y JPMorgan está a la cabeza, seguido de Goldman Sachs, Bank of America, Morgan Stanley y Citi.
El primer europeo de la lista es Barclays, en la sexta posición, con Wells Fargo, Jefferies, Deutsche Bank y BNP en el top 10.
Son tres europeos en lo más alto del globo, cuando el año pasado eran dos y a pesar de que la banca de inversión se ha resentido más en Europa que en otras zonas.
Mientras que las comisiones ingresadas en todo el mundo están en 39.055 millones de euros, con una ligera subida sobre los datos del primer semestre de 2024 al completo, Europa se deja el 7%, con menos de 9.300 millones en los bolsillos.