Los sindicatos salen a la calle y reivindican pensiones dignas, pero su marcha por esa dignidad queda opacada en buena parte por el conflicto de Cataluña. No es comparable el número de manifestantes de la una y del otro. Las centrales de clase exigen al menos dos cosas: que los actuales pensionistas no pierdan poder de compra, como consecuencia de la reforma de las pensiones hecha por el PP; y que los futuros pensionistas (los jóvenes y los maduros de hoy) puedan cobrar su pensión pública y que esta no sea inferior a la de sus antecesores (fruto de la reforma laboral del PP).

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