Las dos cadenas alemanas de supermercados de descuento, Lidl y Aldi, animan la próxima guerra de precios que se avecina en la distribución alimentaria española. Ambas compañías presumen públicamente de bajar sus precios en un contexto, el de la pandemia, que no ha provocado otra cosa que su subida. En concreto, la cesta se encareció un 2% durante el año pasado según datos de Nielsen anunciados ayer. En el caso de los frescos el repunte fue del 5,5%, con crecimientos de hasta el 13% en categorías como la de la fruta o de más del 5% en el pescado.